Juntos podemos avanzar: la construcción de un mundo sostenible tras la conmoción por el coronavirus

¿Cómo podemos crear un mundo más sostenible y resiliente después de la crisis del coronavirus? Vivimos un período crítico en el que se adoptarán importantes decisiones de recuperación que configurarán nuestro futuro. En este contexto, la Agencia Europea de Medio Ambiente agrupará los conocimientos relacionados con el coronavirus y el medio ambiente y contribuirá a un debate con conocimiento de causa.

Los fallecimientos asociados al virus ya han superado lamentablemente la marca de los 400 000 y la cifra sigue en aumento, a diferentes velocidades dependiendo de la región geográfica. Los costes y riesgos relacionados con el COVID-19 son reales y requieren medidas y solidaridad a escala mundial.

Para detener la propagación del virus, muchos países —entre ellos, la casi totalidad de los Estados miembros de la UE— aplicaron estrictas medidas de confinamiento. Algunos han conseguido bajar los índices de infección y han comenzado la desescalada con cautela. Tras los primeros meses centrados en los impactos sobre la salud y las soluciones urgentes, ha quedado claro que las repercusiones económicas de la pandemia son enormes y se dejarán notar durante años. Los gobiernos están canalizando el gasto público hacia la mitigación de los efectos más graves y el impulso de la economía. ¿Se utilizarán estos fondos para volver al mundo tal y como lo conocíamos antes de la pandemia o más bien para construir un mundo sostenible y equitativo?

El plan de recuperación de Europa confirma el camino hacia la sostenibilidad

Europa ha dejado clara su decisión: apostar por una Europa ecológica, digital y resiliente. En el Pacto Verde Europeo, la Comisión Europea ya había propuesto una transición justa e integradora hacia la sostenibilidad a largo plazo, situando las cuestiones de medio ambiente y clima en su centro. Con el fin de implementar esta visión, se han presentado importantes paquetes de medidas, como las recientes Estrategias sobre biodiversidad y «de la granja a la mesa».

Estas prioridades quedan claramente reflejadas en la propuesta de presupuesto plurianual de la UE que asciende a 1,1 billones EUR para el período 2021-2027. Como parte de un plan de recuperación de esta crisis económica, la Comisión Europea ha propuesto recientemente un nuevo instrumento financiero adicional denominado «Next Generation EU», al que destinará 750 000 millones EUR. En el marco de unos objetivos políticos bien definidos, estos fondos pueden ayudar a transformar la economía europea y, a su vez, a alcanzar la neutralidad climática y la sostenibilidad y luchar contra las desigualdades sociales.

A lo largo de todo el período de transición, los conocimientos tendrán un papel fundamental para garantizar que los fondos se asignen a acciones coherentes con esta visión compartida.

Un mayor volumen de conocimientos para apoyar las decisiones durante la transición

La comunidad internacional necesitará años, si no décadas, para constatar y evaluar el alcance total de esta crisis, que va desde el cambio demográfico y las desigualdades hasta el uso de los recursos y las tendencias en materia de emisiones contaminantes. Sin embargo, ya hay indicios de cómo las medidas adoptadas en el contexto de la pandemia podrían estar afectando al medio ambiente, tanto a corto como a largo plazo.

Uno de los primeros resultados cuantificables de estas medidas ha sido la mejora visible de la calidad del aire. Con el descenso del tráfico por carretera, en muchas ciudades europeas en confinamiento se registró una reducción en las concentraciones de algunos de los principales contaminantes atmosféricos. Para comprender el alcance de estas mejoras, la AEMA ha hecho un seguimiento de las concentraciones medias semanales de dióxido de nitrógeno; en algunas ciudades, las concentraciones se redujeron más de un 50 % en comparación con la misma semana de 2019. También cabe esperar reducciones en la contaminación acústica provocada por el transporte por carretera. Sin embargo, a medida que se retome la actividad económica, es probable que estas mejoras se inviertan.

También es probable que la menor actividad económica lleve consigo una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero en 2020. A finales de 2021, dispondremos de una evaluación completa basada en datos concretos. Al igual que ocurrirá con la calidad del aire, el descenso drástico de las emisiones dará paso a un remonte de las mismas a medida que la economía se vaya recuperando.

En todo el planeta, se han registrado casos de fauna y flora silvestres que han recuperado terreno al haber menos perturbaciones por actividades humanas, así como un aumento de plásticos de un solo uso que terminan abandonados en la naturaleza. Investigadores y autoridades públicas europeas y mundiales están elaborando iniciativas para identificar y validar estas tendencias.

Para garantizar que seguimos avanzando hacia un continente y un planeta sostenibles y climáticamente neutros, compartiremos el creciente corpus de conocimientos del que disponen la AEMA y sus socios, y facilitaremos un debate informado en nuestro nuevo portal web: Post-Corona Planet.

Un planeta, una comunidad

Estamos atravesando un período difícil. Todo lo que nos rodea ha cambiado a un ritmo sin precedentes en un corto espacio de tiempo: las interacciones sociales, la vida laboral, la educación, las vacaciones, las oportunidades de empleo y la conectividad digital. Asimismo, el futuro está cargado de incertidumbre. Pero en estos tiempos difíciles, nunca debemos olvidar la impresionante fuerza, resiliencia y solidaridad que hemos demostrado como individuos, como familias y como parte de la comunidad global. Juntos podemos actuar, innovar, adaptarnos y avanzar. Y tenemos que hacerlo de manera sostenible.

 

Noticia: Agencia Europea del Medio Ambiente 

Leave a Reply

Your email address will not be published.